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Basílica del Sagrado Corazón de Jesús en Buenos Aires
Viernes 26 May 2017, 01:26 am  |  Compartir en:      
LA BASÍLICA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Próximos al mes del Sagrado Corazón de Jesús, ofrecemos a los lectores de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro, una reseña histórica acerca de la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús, publicada en el portal http://betharram.info/basilica/princ.htm (Los subtítulos son nuestros)

En 1904 inicio de la construcción de una Capilla al Sagrado Corazón de Jesús
Transcurriendo el año 1904, en los terrenos que pertenecían a la familia de Pereyra Iraola y de acuerdo al deseo de don Leonardo Pereyra, su viuda doña Antonia Iraola y sus seis hijos dieron comienzo a la construcción de una Capilla dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

El proyecto fue encomendado al ingeniero Rómulo Ayerza y su primera idea fue un templo en cruz latina de ancha nave central, fachada con amplio nártex abierto, flanqueado por dos torreones, un crucero coronado por una gran cúpula inspirada en el Panteón de Paris (lo cual respondía al eclecticismo que expresan otros edificios públicos porteños de la misma época, como el palacio del Congreso o el Teatro Colón), que fue cambiado para adecuar el peso de la obra a la poca capacidad portante que allí tiene el suelo.

Y así se llegó al diseño actual que, aunque responde a la misma planta, carece de cúpula pues otra más pequeña ideada en sustitución de la original, también debió ser descartada. Los dos torreones han sido sustituidos por una sola y potente torre cuya flecha, que alcanzaba los 70 metros de altura, cayo en 1913 derribada por un ciclón, y el estilo ecléctico del primer diseño ha sido, finalmente, sustituido por un "neorrománico de transición al gótico".

Más de mil operarios llegaron a trabajar simultáneamente en algunas etapas de la construcción, incluyendo la adyacente residencia con dos grandes patios, circundados por claustros con columnas clásicas, y el edificio del colegio y sus dependencias, en la actualidad muy transformado, aunque conserva su fachada original.

En 1908 fue consagrado el templo por Monseñor Gregorio Ignacio Romero, Obispo Auxiliar de Buenos Aires
La iglesia mide aproximadamente 80 metros de largo, 15 metros de ancho en la nave central, 30 metros es la longitud de extremo a extremo del crucero, y otro tanto en su altura interior, desde el piso hasta la clave de la bóveda. Hay, además, una cripta de grandes dimensiones y fácil acceso, utilizada para los oficios normales de los días hábiles, en tanto la planta principal es el ámbito de las celebraciones mayores y de los oficios litúrgicos en días de precepto.

Las obras quedaron concluidas en 1907, y el 16 de agosto de 1908 fue consagrado el templo por el entonces Obispo Auxiliar de Buenos Aires, monseñor Gregorio Ignacio Romero.

Reparados los efectos del devastador ciclón de 1913, el transcurso del tiempo causó daños generalizados que requirieron una completa restauración, realizada entre 1958 y 1968, bajo la dirección de los ingenieros José Luis Delpini y Arturo Bignoli.

En 1976, los restos de los fundadores del templo, don Leonardo Pereyra y su esposa doña Antonia Iraola de Pereyra, fueron trasladados a la cripta de la Basílica, donde reposan junto a sus descendientes y familiares, en medio de la obra que ellos hicieron posible.

Coherencia inobjetable en su equipamiento interior
La generosidad de los fundadores no se limitó a legar a la feligresía de la zona este monumento arquitectónico, sino que en su equipamiento interior se procuró guardar coherencia inobjetable, trayéndose de Francia los altares, que fueron construidos por la empresa Darquier de la ciudad de Caen en 1907, los materiales de las canteras de Angulem y cuanto no era posible hallar en nuestro país, como diversas imágenes, los cuadros del Vía Crucis, el órgano mayor de marca Mutin Cavallie Coll, que actualmente, es uno de los pocos que en nuestro país conserva su sistema mecánico de origen.

Detalles de una maravilla arquitectónica
También fueron traídos desde Francia el reloj de la torre y sus mecanismos construidos por la firma Chateau Freres y Cia., diversos candelabros de bronce, custodias y vasos sagrados.

En la Basílica tanto en su parte exterior como en su interior hay construidas 468 columnas de distintos materiales y tamaños en estilo compuesto jónico/corintio, siendo en su mayoría decorativas.}

Sobre sus muros perimetrales hay colocados 34 vitrales y 3 vitrales tipo rosetones de 8,50 m. de diámetro, los 165 bancos de roble, fueron fabricados en Francia con sus piezas debidamente numeradas, para su correcto ensamble una vez ubicados en su destino. En la torre campanario están instaladas 3 campanas, la mayor San Leonardo, la segunda San Simón y la más pequeña San Ciriac.

Las 10 imágenes policromadas, de tamaño monumental, fueron también construidas y traídas de Francia. La Basílica cuenta con un altar mayor destacado con un baldaquino o ciborio sostenido por 4 columnas labradas y decoradas con bajorrelieves. Sobre el frente de éste se ubicó el nuevo altar construido para adaptarse a la nueva liturgia. El altar del Calvario ubicado sobre el lado izquierdo del crucero y el altar de San José sobre la parte derecha del crucero. Adyacente a éste está ubicado el altar de la Inmaculada Concepción y el altar de San Miguel Garicoits que está ubicado a la izquierda del nuevo altar Mayor.

En el altar de la Cripta de la Basílica está colocada la piedra fundamental de las construcciones. Las bases que sostienen los 4 pilares del crucero ocupan una superficie de 5 por 5 metros.

Todo lo edificado de la Basílica, como la Casa Parroquial y el Colegio, están construidos con ladrillos y perfiles de hierro estructurales. La misma está rodeada por jardines que ocupan una superficie de 3.860 m2.

El conjunto arquitectónico formado por la Basílica, la Casa Parroquial y el Colegio está protegido por un cerco perimetral de mampostería de 1,50m. de alto sobre el cual está colocada una reja de hierro estilo románico de 280 metros lineales. Sobre el cerco y para acceder a las instalaciones hay colocados siete portones metálicos de 3 metros de ancho y dos de 4 metros.

Toda esta herrería, como las puertas y ventanas de madera de todo el conjunto arquitectónico, se fabricaron y trasladaron desde Francia.

Una de las joyas más preciadas del patrimonio cultural de Buenos Aires
La casa religiosa fundada por el matrimonio Pereyra - Iraola, está a cargo de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (conocidos como Padres Bayoneses), congregación fundada en Francia por San Miguel Garicoits en 1813, y establecidos en la Argentina en 1856; la Parroquia fue erigida por el entonces Arzobispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Antonio Espinosa, el 29 de junio de 1912; y el 24 de mayo de 1939, el Papa Pío XII la declaró Basílica Menor, en reconocimiento a sus descollantes méritos artísticos.

Hoy, alzando sus imponentes perfiles de catedral y santuario medieval, la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús es, no solo centro referencial de un populoso sector del barrio de Barracas sino también una de las joyas más preciadas del patrimonio cultural de Buenos Aires.

El estado actual de la Basílica
Con el correr de los años y ya llegando a su primer siglo, toda la estructura edilicia de la Basílica ha sufrido distintos tipos de deterioro, propios del transcurso del tiempo. Ello puede verse en los interiores y exteriores del templo.

En la parte exterior los más afectados son los techos y desagües, tanto las chapas onduladas del techo como las canaletas de desagüe están oxidadas y dañadas.

En la parte interna del techo se observan grandes zonas oxidadas debido a filtraciones.

Los desagües pluviales colocados en los muros están rotos y dañaron con humedad las paredes del templo.

Igual daño de oxidación y corrosión sufre la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que está al frente de la basílica.

Los muros externos y algunos interiores también están afectados en algunas partes o zonas por humedades ascendentes, las filtraciones del techo llegaron a marcar algunas zonas del cielorraso del templo y afectaron las estructuras de madera del techo.

Los muros, ornamentos, columnas y torrecillas de mampostería se encuentran en algunas zonas en malas condiciones. Hay rajaduras y desprendimientos debido a filtraciones de agua de las lluvias.

En su parte interior el edificio necesita una gran revitalización de su estructura, que comprende tareas de reparación, restauración y limpieza de muros, mármoles, pisos, pintura interior, reparación y lustre de bancos y confesionarios, instalaciones eléctricas, etc.

Es imprescindible también la limpieza y restauración a sus bases originales de las imágenes y altares de la basílica.

Las fotos expuestas como las que se encuentran en esta página dan una apreciación de lo anteriormente expuesto.

Para esta revitalización y restauración de la basílica hemos elaborado un programa tentativo de tres etapas que a grandes rasgos indican los trabajos a realizar y se encuentran detallados en esta carpeta.

Es nuestra intención realizar todos los trabajos necesarios a fin de llegar al centenario con la basílica en excelentes condiciones edilicias.

Cfr. Portal: http://betharram.info/basilica/princ.htm
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