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Fieles de todo el país reafirmaron en Luján su compromiso con la vida
Martes 10 Mar 2020, 18:31 pm  |  Compartir en:      
Convocada por la Conferencia Episcopal Argentina, el 8 de marzo se celebró en Luján una Misa por las mujeres y la vida. Hasta allí llegaron fieles de distintos puntos del país para decir “Sí a las mujeres, sí a la vida”, con banderas, carteles y cantos a favor de la vida desde el primer instante de la concepción.

Honremos la vida” y “Amarte Argentina” eran leyendas pintadas en celeste y blanco que podían leerse en algunas paredes al borde de la autopista al ir en auto a Luján el domingo por la mañana.

En alguna de ellas los pintores habían dejado estampada su firma: “La 31. El perro”. Otro paredón muy largo tenía otra leyenda de tónica similar: “San Miguel junto a las dos vidas”. Y en varios de los puentes había carteles con la leyenda “Sí a la vida”.

Gente de muchos lugares de la capital y del conurbano, y también procedentes de otras provincias (Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos, La Pampa) confluyó en el santuario nacional de la Patrona de la Argentina respondiendo a la convocatoria del Episcopado en el Día Internacional de la Mujer, con el lema “Sí a las mujeres, sí a la vida”. De ello también daban cuenta banderas y cartelones. El más grande, quizá, entre muchos otros, era uno que decía “Villas de José León Suárez”.

Obispos confesando
Una hora antes de la misa central, que presidió a las 11 en la plaza el obispo de San Isidro y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Oscar Ojea, en el interior de la basílica se oficiaba otra misa con el templo lleno de gente. En una de las naves laterales había ocho sacerdotes confesando, con largas colas de penitentes esperando. Entre esos confesores estaban el arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de la Argentina, monseñor Mario Aurelio Poli; el mismo monseñor Ojea y el obispo auxiliar porteño para la Pastoral de Villas, monseñor Gustavo Carrara.

Saliendo del templo al exterior podía advertirse que se iba congregando una alta concurrencia. Para poder acceder a los baños adyacentes a la basílica podía verse una fila de más de un centenar de mujeres y otra un poco menor de hombres.

Una mujer sostenía un cartel con el dibujo de un bebé y la frase “Gracias por amarme desde antes de concebirme”. En su remera había estampado una leyenda que hacía referencia a no traer hijos al mundo sin amor y “no matarlos antes de nacer”.

Gilda, una mujer casada, de 46 años, de Tigre, lamentó que ella no ha podido tener hijos por un problema de salud, y dijo que a los chicos hay que traerlos con amor, amarlos desde antes de concebirlos. Cerca de ella pasaron con sus hábitos característicos varias religiosas de la congregación de Santa Teresa de Calcuta. Una era de Kenya; las otras, de la India.

Algunos carteles daban indicios de la procedencia eclesial y geográfica de grupos de asistentes: Movimiento de Cursillos de Cristiandad de San Justo, Movimiento Familiar Cristiano de Lanús; parroquia Sagrado Corazón de Jesús, de Ciudad Evita; capilla Caacupé, de Derqui; Renovación Carismática de Salta, Red de Familias Entrerrianas.

Un señor sostenía uno de los palos de un cartelón de esta agrupación de Entre Ríos; comentó que ellos habían venido en seis ómnibus, de Paraná, Chajarí, Concordia, Concepción del Uruguay, La Paz y otros lugares de esa provincia. Para no ser menos otros vecinos mesopotámicos marcaban también su presencia con un cartel que decía: “Corrientes dice sí a la vida”.

Los indefensos de este mundo y los demás
Myriam, de La Matanza, estaba sorprendida de haber sido entrevistada y compartía su sorpresa con un grupo de amigas. ¿Qué les dijo a los entrevistadores?, le preguntamos. “Que si no defendemos a algunos porque son los indefensos de este mundo, ¿qué queda para todos los demás?”. Myriam es psicóloga, tiene un hijo de seis años y encabeza el centro Dulce Espera, en Rafael Castillo. Ella y varias acompañantes dijeron que defienden la vida desde la concepción, trabajan con mujeres en situación de vulnerabilidad y contienen a las madres en dificultades. Cuentan con pocos recursos, necesitan mucha ayuda y, venciendo cierto resquemor, Myriam se anima a dar su teléfono para quienes quieran hacerles llegar su apoyo: 153.336.0582.
Sobre el Cabildo de Luján otro gran cartelón decía: “La vida no se debate”. Y otro muy grande ponía: “Argentina de pie por la vida”.

En medio de la plaza, una mujer tenía un cartel hecho a mano que decía: “Gracias a la mujer que no abortó a mi hijo” y abogaba por una “nueva ley de adopción”.

La multitud aguantó a pie firme un sol y un clima inclementes. Un hombre se guarecía con una sombrilla que decía: Jockey Club de Rosario. Preguntado, dijo que había venido de esa ciudad; se llama Andrés Rodenas y es primo de la vicegobernadora de Santa Fe.

Expresiones políticas
En general, no fue ostensible la presencia de expresiones políticas. Pero se pudo ver cerca del estrado a los diputados nacionales Jorge Enríquez, Carmen Polledo, Victoria Morales Gorleri, Marcela Campagnoli, María Carla Piccolomini… En la plaza, en medio de la gente, pudo verse, por separado, a Guillermo Moreno, ex secretario de Comercio, y a Aldo Carreras, ex secretario de Migraciones, ambos de gobiernos justicialistas. También el diputado provincial santafesino Nicolás Mayoraz, abogado, militante provida que ingresó en la Legislatura en la lista que encabezó la animadora Amalia Granata, y obtuvo seis diputados, logrando el tercer lugar (por encima de Cambiemos), con más del 15% de los votos. Estuvo también el intendente de Luján, Leonardo Boto, elegido en 2019 por el Frente de Todos.

En el medio de la plaza, sin distinguirse demasiado salvo por algunos carteles o banderas, había grupos del Partido Demócrata Cristiano, con su presidenta en la Capital Alejandra Muchart; Peronistas x la Vida, con la presencia del dirigente sindical Julio Piumato, de empleados judiciales; Partido Segunda República, Nos, Valores para mi País, Partido Celeste, Frente Patriota y agrupaciones vecinales de distintos barrios populares. Una columna ingresó un poco tarde con un cartel “Berazategui, Quilmes y Varela por las dos vidas”. Otra pancarta sostenida por varias mujeres ponía “Católicas por el Derecho a Vivir”.

Pero predominaban grupos religiosos -Schoenstatt, Acción Católica, parroquias- o más bien, núcleos familiares de padre, madre e hijos, llegados por su cuenta. Se podía advertir eso al verlos llegar, desperdigados. No era raro ver mamás con bebés en brazos o cochecitos con pequeños llevados por sus padres. Entre otras personas, estaba la doctora en Filosofía Paola del Bosco, doctorada en Italia y profesora en la Universidad Católica Argentina (UCA), casa de estudios de la que también había estandartes.

Y así como numerosos sacerdotes concelebraron la misa con los obispos –y algunos pocos siguieron atendiendo confesiones en medio de la plaza-, había también bastantes religiosas con sus hábitos.

Bajo el estrado había un gran cartelón con una imagen de una criatura en gestación y la leyenda "Las mujeres de Villa Palito abrazamos, amamos, defendemos la vida. Las mujeres de Villa Palito decimos sí a la vida".

Al final, obispos y sacerdotes llevaron una imagen de la Virgen en una suerte de marcha olímpica, mezclándose entre la gente, que los apretujaba y quería tocar la imagen . Hubo vivas a Jesús, a María, a la Argentina. (Extractos del articulo de Jorge Rouillon in AICA, 9 de marzo de 2020)

Para Hacerse Oír-Hablemos Claro presente en el Sí a la Vida
Una delegación de Para Hacerse Oír-Hablemos Claro adhirió a la manifestación pro-vida realizada a los pies de Nuestra Señora de Luján, ocasión en que desplegó un gran cartel a la entrada de la Basílica en el que se leía:


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